jueves, 4 de mayo de 2017

The Show Must Go On, Queen


Año 1991. Las noticias acerca de la terrible enfermedad que padecía Freddie Mercury - sida - eran motivo de sospecha aunque no estaban confirmadas con certeza. La salud del extraordinario cantante del grupo Queen se debilitaba por momentos. Una enfermedad incipiente entonces que la comunidad médica a duras penas podía controlar. Entonces no existían los medios que hoy hay acerca de cronificar la enfermedad con una triada de retrovirales y evitar la muerte del paciente por infecciones que su sistema inmune no puede atajar.
Todos en el grupo estaban preocupados por la evolución de Freddie y el ver apagarse poco a poco a alguien cuya extraordinaria vitalidad deslumbraba en los escenarios y hacia vibrar a sus fans. Si algo tenía Freddie era un exceso de vitalidad en sus actuaciones. Lo que hacia lo ejecutaba con una desbordada energía que contagiaba a las masas y le daba aun si cabe más brillo a sus canciones.

En ese año se lanza un single que contiene una de sus primeras canciones en una cara - "Keep Yourself Alive", mantente vivo - con la canción en la otra cara de título "The Show Must Go On", el show debe continuar.
Ambas canciones, aunque firmadas por el grupo, pertenecen a la autoría de Brian May, su guitarrista.
Y todo parece indicar que fue May quién cedió esa canción como apoyo a su amigo pensando que el grupo se iba a paralizar sin su presencia por su inminente muerte. Como así ha sido durante muchos años después de su muerte. Solo en los últimos años Queen ha retomado sus conciertos con otra voz solista, Adam Lambert, cuyos registros vocales se acercan a los de Freddie

Seis semanas después de salir al aire, se produjo la muerte de Freddie.
Una despedida y un decir "estoy preparado para dejaros" parece ser el significado de cada una de las frases de la lírica ensalzada por una excelente melodía, y como no, por su impresionante voz que en los últimos momentos de su vida y debido a su debilidad por la enfermedad, fueron muchos los que  pensaron que no sería capaz de ejecutarla con la fuerza y la garra en quedó grabada para la posteridad.

The Show Must Go On

Keep Yourself Alive


Poco después de su muerte, asombró al mundo de la música que una parte importante de sus propiedades en testamento escritas, fuese donado a una mujer, Mary Austin. Y es que muy pocos sabían que Freddy estuvo ligado a esa mujer durante unos años de su vida y que fue su gran amor y que convivieron juntos como marido y mujer. Antes de decirle a su grupo la enfermedad que padecía, fue a Mary a quién confió el secreto. Y Mary estuvo a su lado hasta sus últimos momentos pasando muchas horas a su lado, incluso cuando dormía en su lecho. Y Mary fue a la primera que le confesó que decidía abandonaarse a su suerte dejando de tomar la medicación. Momentos duros y difíciles pero que a Freddie sin duda le recompensaron en sus últimos días, sabiendo que podía contar en todo momento con su mejor amiga...y con su primer amor.

Nunca te olvidaremos Freddie. Esa vitalidad, esa garra, esa fuerza en todos tus movimientos y tus canciones...Ese es el legado que Freddie ha dejado a los que le seguimos y a los que nunca le olvidaremos.

Freddie Mercury y Mary Austin en la época que vivieron juntos. 

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